Señor mio y Dios mio, maravilloso es tu amor, misericordiosa tu mirada, veo tu firma en todo lo que pude vivir hoy, por eso mis labios lo repiten: te alabo te bendigo. Hoy con el minuto de fe, mi corazón se siente agradecido por todo lo que haces en mi vida, porque si reviso mi historia reconozco como me has sostenido, como me has ayudado y como vives en mi.

Eres poderoso en obras en palabras, soy testigo de que estas vivo, y en tu resurrección me acompañas en cada uno de los pasos que doy en la vida A Ti, Santo Espíritu de Dios, te pido que desde ese lugar sagrado, desde lo mas profundo de mi corazón, ilumines mi vida y me permitas ser luz para los que me rodean, ayúdame a ser un verdadero seguidor de Cristo, a obra y actuar desde su propuesta.
Reconocer tu amor por lo que haces es agradecer tu infinita bondad. Por eso yo puedo descansar tranquilo, porque Tu eres mi protector, mi guardián que nunca duerme.

Amén.
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