ORACIÓN DE LA NOCHE DEL DÍA MARTES 31 DE MARZO
Al terminar este día, Señor, me encomiendo en espíritu y en verdad a Ti. Gracias por hacerme consciente de lo valioso que soy, gracias por recordarme que me amas y que me has dado los dones que necesito para ser feliz. Hoy te quiero pedir que me des entusiasmo por la vida, no quiero ser pesimista, no quiero darme por vencido antes de luchar.
Quiero ser libre de toda idea pesimista que me puede estar atando y no dejando vivir en libertad. Quiero tu fuerza, tu poder y tu alegría en mi vida, quiero saber pensar, sentir y actuar. Quiero que me des la capacidad de soñar, de prepararme y lograr lo que quiero.
Señor, conoces mis necesidades y qué es lo mejor para mí, te pido que cada día me enamores más de Ti, háblame al corazón, instruyeme en tus mandatos. Quiero escucharte, saber qué tienes para mí, cuál es el camino que debo elegir, quiero dejarte ser y actuar, quiero dejarme orientar por Ti.
Quiero que seas Tú quien me impulse a hacer lo que corresponde y quien me guíe por el camino correcto. No quiero tenerle miedo a los retos, quiero saber que estás a mi lado y que me impulsas a lograrlo. No permitas que por mi terquedad me aparte de Ti y tome el camino que conduce al dolor y a la frustración.

Permíteme reflexionar acerca de las cosas que me alejan de Ti. Tú a través de tu palabra me revelas tu voluntad, pero me niego a escucharla y dejar que me hables al corazón, vigila mis palabras y mis actos porque a veces no los mido, instrúyeme para que con tu sabiduría yo refleje que Tú vives en mí.
Ayúdame a aceptar que cuando las cosas no salen como yo quiero es porque no son convenientes para mí, que cuando algo me quitas es porque a través de eso que me alejas viene una bendición grande. Gracias por este momento de paz y por permitirme ir a dormir en total tranquilidad.
Padre Santo, nos prentamos ante ti para reconocerte como el dueño del mundo, de todo lo visible e invisible; hoy anhelamos y añoramos que te enseñorees de tu creación para limpiarla de la maldad, pecado, irreverencia, inmundicia, ataduras y muerte.
Líbranos de falsos profetas, lobos vestidos de oveja, adivinadores, brujería, hechicería, promeseros, señaladores, calumniadores, murmuradores e injustos que condenan con leyes de papel.
Salmo 143
Escucha, Señor, mi oración;
atiende a mi súplica.
Por tu fidelidad y tu justicia,
respóndeme.
2 No lleves a juicio a tu siervo,
pues ante ti nadie puede alegar inocencia.
3 El enemigo atenta contra mi vida:
quiere hacerme morder el polvo.
Me obliga a vivir en las tinieblas,
como los que murieron hace tiempo.
4 Ya no me queda aliento;
dentro de mí siento paralizado el corazón.
5 Traigo a la memoria los tiempos de antaño:
medito en todas tus proezas,
considero las obras de tus manos.
6 Hacia ti extiendo las manos;
me haces falta, como el agua a la tierra seca. Selah
7 Respóndeme pronto, Señor,
que el aliento se me escapa.
No escondas de mí tu rostro,
o seré como los que bajan a la fosa.
8 Por la mañana hazme saber de tu gran amor,
porque en ti he puesto mi confianza.
Señálame el camino que debo seguir,
porque a ti elevo mi alma.
9 Señor, líbrame de mis enemigos,
porque en ti busco refugio.
10 Enséñame a hacer tu voluntad,
porque tú eres mi Dios.
Que tu buen Espíritu me guíe
por un terreno sin obstáculos.
11 Por tu nombre, Señor, dame vida;
por tu justicia, sácame de este aprieto.
12 Por tu gran amor, destruye a mis enemigos;
acaba con todos mis adversarios.
¡Yo soy tu siervo!
Te amo Jesús Nazaret.



