Oración de la noche

Padre Celestial, estoy atento a Tu Palabra. Inclino mis oídos a tus razones. No permito que se aparte de mis ojos. La guardo en medio de mi corazón porque es vida y medicina a todo mi cuerpo.

Jesús llevó mis enfermedades y el dolor. No permito la enfermedad ni el dolor en mí. Dios envió Su Palabra y me sanó. Jesús llevó mis enfermedades y cargó mis dolencias. Por lo tanto, no permito que la enfermedad domine mi cuerpo.

Soy vivificado por el Espíritu Santo que resucito a Jesús, levantándolo de la muerte, y declaro que la vida de Dios fluye por mi sistema y trae sanidad a todo mi ser. Declaro que cada órgano de mi cuerpo funciona correctamente, soy templo del Espíritu Santo por lo tanto permanezco, sano fuerte y rejuvenecido.

Tomo autoridad como hijo de Dios y resisto al diablo, declaro que ninguna arma forjada contra mi prosperará y me visto con toda la armadura de Dios. Desautorizo y reprendo toda maldición dicha en mi contra y toda palabra negativa emitida sobre mi o mi familia.

Amén.

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