ORACIÓN DE LA NOCHE DEL LUNES 23 DE MARZO
Dios y mi señor, nos alegramos de poder llamarnos tus hijos. En nuestra debilidad te suplicamos refugio y cuidado.
Agranda nuestra fe y esperanza de que en realidad nuestras vidas vayan por buenos pasos, no por nuestro esfuerzo sino por medio de tu protección.
Por tu Espíritu Santo, danos una oportunidad para que lleguemos a percibir más y más que tú estás con nosotros.
Permítenos a estar alertas cada día y escuchar cuando tú nos quieras decir algo.
Manifiesta la gloria y el poder de tu reino en todas las personas, para la gloria de tu glorioso nombre, y apura la llegada de todo lo bueno y verdadero en la tierra.
Pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.»
Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Y me alegro también de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando más débil me siento es cuando más fuerte soy. 2 Corintios 12:9–10.
Espíritu Santo, señor y dador de vida, Luz de potente consuelo y guía de mi alma, Sabor que endulza mi vida fraterna, Impulso que me ayuda a avanzar en este camino espiritual.
Bajo tu luz me cobijo, Busco en ti encender la llama de tu amor en mi fe, Que pueda yo reconocerte y alabarte, Que sienta gozo con tu presencia santa, No me aflija con el sufrimiento,
Porque siento tú presencia y tu amparo.
En este momento de mi vida, Cuando atravieso mil dificultades, Y cuando siento que mi fe se desmorona, Cuando me avergüenzo de mi poca lealtad, Te busco y sé que tú me respondes, No huyes de mí como mis enemigos, Tomas mi mano y me llevas hacia ti.
Junto a ti yo quiero caminar, Aunque parezca imposible apoyar mis pies en el camino rocoso, Hoy reconozco todas mis debilidades, Y sin querer mirar atrás pero totalmente arrepentido,
Vengo para que me impulses por tu senda misericordiosa.
Que mis oraciones lleguen a tus oídos, Y que mis lamentos, puedan acabarse.
Sé que no soy digno de tu mirada, Pero confió en tu gran poder, Y sé que con esta Oración Poderosa, Tú me escuchas y me ayudas, Para que pueda cantar las alabanzas, Y en voz alta y clara retumbe en todo el planeta, Te amo y te adoro ¡Oh mi Señor!
Finalmente rezamos un Padre Nuestro con todo fervor.
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Mi Dios, en esta noche del inicio de semana se tornan difíciles los problemas y las necesidades, comenzar una semana es comenzar nuevos retos en los que te pido que no me dejes caer, que ilumines mis días grises, que estés a mi lado por siempre.
Tu eres quien sabe todo de mi, eres lo mas importante, tener la inspiración que me da cada vez que hablo contigo no se compara con ninguna otra sensación, Padre mio, me refugio en ti para que mis problemas se disuelvan y se tornen con una luz de esperanza para enfrentar cualquier adversidad.
Dios y mi rey, te pido por lo mas amado que me has entregado, mis hijos, para que me ayudes y me guíes en mi labor como padre, para que mis hijos tomen las mejores decisiones y sean personas que lleven tu palabra, que prediquen tu evangelio, y que nos honren como lo has querido desde siempre, para que les permitas vivir la vida de la mejor manera.
Amén.



