Señor mío y Dios mío, te alabo, te bendigo y te doy gracias con la oración de la noche del miércoles 22 de agosto. Porque me estas enseñando a amar cada día más. Tú me amas y, a la vez, me permites ser libre para que pueda seguir a tu lado o te deje.
Tú me amas pero, al mismo tiempo, no me niegas quién soy y me aceptas con mis errores y equivocaciones.
Acompáñame cada día, Señor
Ese amor que me entregas es lo que me mantiene sano en una sociedad. Que pide tener lo que no tenemos para poder ser amados, pero esa es una gran mentira, porque no valgo por las posesiones, sino por lo que soy.

Dios mío, gracias por recordarme que estás a mi lado y que siempre quieres que todo me salga bien. Gracias por hacerme sentir que pertenezco y que puedo confiar totalmente en Ti.
Te agradezco tanto que me hagas sentir tu amor en esos día. Porque las preocupaciones, los resultados y las situaciones difíciles me llenan de miedo y sentimientos de preocupación. Gracias por estar ahí.
Sé que cuento contigo y que Tú no me dejas solo en ninguna batalla, sé que estás para consolarme, animarme, fortalecerme y darme el empuje que necesito para sobreponerme a los momentos difíciles.
Gracias por amarme y por darme la oportunidad de amarte con serenidad y tranquilidad. Te pido de manera espiritual que pongas en mi mente las decisiones; en mi boca, las palabras; y en mis manos, las acciones que necesito para no mendigar amor. Ni tratar de conquistar el mundo por mis medios y por el poder que me estás dando.
Te suplico la bendición para los que amo y la protección que requieren ante la asechanza de los malos. Gracias por todo lo que me diste a lo largo de este día;
AMÉN.



