ORACIÓN DE LA NOCHE

Padre amado, aquí estoy, contigo, en este día que termina, un gran día porque celebramos la institución de la Eucaristía haciendo memoria de aquella última cena, en la cual Jesús, habiendo amado hasta el extremo a los suyos, te ofrecía a Ti, Dios Padre, en tu Cuerpo y en tu Sangre bajo las especies del pan y del vino, se las entregaste a los apóstoles para que los sumiesen como alimento de vida eterna. Hoy en agradecimiento vengo a entregarte mi amor y a ofrecerme para Ti, te quiero escuchar, te quiero adorar y te quiero seguir. Sé, Padre, que Jesús es tu enviado, aquel que nos dio la salvación con su sacrificio perfecto.

Necesito adorarte en espíritu y en verdad, con mis historias personales, con mis obras y mis omisiones, con cada experiencia vivida, con cada alegría y con cada tristeza, con mis aciertos y mis desaciertos, con todo lo que soy y con lo que quisiera ser. Aquí estoy, Señor, vengo a decirte que creo en Ti, he venido a tu presencia para agradecerte por tanto amor, porque tu Presencia Eucarística es sacrificio expresado en la comunión y donación de todo lo que eres Tú, mi Señor.

Hoy quiero alabarte por cada amanecer, por el esfuerzo de cada día, por el descanso de cada noche. Amado, Dios, Tú eres mi esperanza, en Ti esta puesta mi fe, por Ti quiero amar a quienes me hacen sufrir. Hoy quiero darte gracias por quedarte prisionero de amor entre nosotros en el sagrario, simplemente por amor. Dulce milagro que hace permanente presencia entre nosotros. Te amo, Señor, te adoro, creo en Ti, permíteme escuchar tu dulce voz y dormir feliz en tus brazos.

Amén.

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