Oh Virgen María, dame fuerzas con la oración de la noche del viernes 23 de agosto. Quiero dejar a un lado todo lo que me perjudica. Estoy pensando en mis apegos, en mis temores, en mis taras y en tantas cosas que no deben aparecer en mi vida. Pero que no he podido librarme de todas ellas, no he podido sacarlas de mi existencia.
Hoy te ruego Sagrada Virgen, que con el poder de tu hijo Jesús. Hagas que todas estas cosas ya no estén más en mi vida.
Sabes que muchas de ellas tienen causas que van más allá de mi voluntad y de mi conciencia. Sabes que por mucho que lo he intentado no he podido sanar esas heridas o liberarme de esas esclavitudes.
Te pido que mientras esté durmiendo hagas maravillas en mi vida y me llenes de tu poder liberador.
Descansamos con toda seguridad
Señor mío y Dios mío, te doy gracias por consolarme en medio de las situaciones que estoy viviendo. Gracias por hacerme sentir tu amor y tu poder en estos momento. En los que los seres humanos fallan y el corazón se siente lastimado y dolido.

Quiero comprender que no puedo esperar de las personas lo que ellas no pueden dar, tengo que conocer bien a la gente para poder esperar de ellos, objetivamente, lo que, desde su capacidad, pueden entregar.
Aprender a amar a los otros tal cual como son es una lección muy clara que me das a través de la Palabra. Y a través de las situaciones de la vida. Gracias por hacerme ver todas las cualidades que tengo e invitarme a afirmarme en ellas. Para sostener buenas relaciones con todos aquellos con los que me encuentro.
Gracias, porque sé que estás actuando y mañana estaré más liviano y más comprometido con la tarea de ser feliz y de hacer felices a los demás. Te suplico una bendición para todos los que amo hoy y siempre.
AMÉN.



