Oración de la noche del viernes 31 de agosto.
Señor, a lo largo de este día he presentado momentos de apuro, momentos de tensión. Pero he podido conservar la calma, porque pensaba que tu mi Señor, estás junto a mi en cada momento. Que me mirabas, sonreías y que hasta me decías: «Ánimo, no pierdas la esperanza. Sé fuerte y valiente, soporta estos contratiempos.
No tengas miedo, porque estaré a tu lado». Gracias Padre celestial por ser tú. mi refugio y amparo.
Ayúdame a superar los obstáculos de los días que vienen

Dormiré tranquilo en esta noche sabiendo que tienes cuidado de mi, eres mi fuente de seguridad, gracias por todo.
Señor mío y Dios mío, gracias por estar ahí a mi lado haciéndome sentir que me amas y que quieres lo mejor para mí. Gracias por hacerme consciente de mis debilidades y fragilidades, pero también, por hacerme sentir que no son un ancla, ni una desgracia para mi misión, que con tu ayuda puedo, superarlas y salir adelante.
Te agradezco por elegirme, en el bautismo, para ser tuyo y dar lo mejor de mí. Gracias por confiarme una misión y por ayudarme a realizar dicha meta. Hoy te pido que me ayudes a superar todos los obstáculos que tengo en mi vida diaria y que aprenda de cada uno de ellos para no volver a estar en la misma situación.
Por toda la paz que en este momento derramas sobre mí y por hacerme sentir que estas atento a mi vida y que quieres lo mejor para mí, te doy las gracias infinitas.
Te confío el día de mañana y cada una de las interacciones que tendré con las personas que están cerca de mí, permite que en ellas pueda ver tu Gloria.
“Cuando siento miedo, confío en ti, mi Dios, y te alabo por tus promesas; Confío en ti, mi Dios, y ya no siento miedo. ¡Nadie podrá hacerme daño jamás!»
Salmos 56:3-4
Amén.



