ORACIÓN DEL DÍA DOMINGO 22 DE MARZO
Señor, al comenzar este nuevo día acudo a Ti con la confianza que tiene un hijo con su padre, seguro de que me escuchas y atiendes mis oraciones. Creo firmemente que estás aquí a mi lado y me das fuerzas para seguir adelante.
Gracias por mi vida, mi Dios, tanto de los malos como de los buenos momentos, en la abundancia y en la escasez, en la risa y en el llanto, gracias por estar siempre conmigo, porque sin tu compañía no habría podido salir adelante, soportar las pruebas, superar las derrotas, ser valiente en las batallas.
Gracias por actuar con bondad en mi historia, porque te manifiestas grandemente en todo lo que vivo.
Gracias porque sin tu mirada no tendría reposo mi alma, sin tu presencia no podría seguir luchando, se me acabarían los fuerzas.
Gracias porque en los malos momentos puedo darme cuenta del material que estoy hecho y me siento capaz de afrontar la vida.
Gracias por las palabras que me sacaron las lágrimas porque ellas fortalecieron mi carácter, mi corazón y mi ser entero. Gracias porque me bendices con tu amor, pongo en tus manos todo lo que hoy voy a vivir.
Te pido que llenes con tu amor mi corazón, para que las experiencias de este día me ayuden a crecer y a vivir tranquilo.
Tú conoces las preocupaciones qué hay en mi corazón, no permitas que ninguna de ellas me roben la posibilidad de disfrutar con la gente que quiero.
Ven a mi corazón y dame sabiduría para saber como actuar en todas las situaciones difíciles que me toca enfrentar, dame capacidad de controlarme y de actuar con inteligencia para que las emociones negativas no me ganen la batalla. Ayúdame a permanecer en tu amor.
Padre mío te rezo a ti:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Hoy me invade en mí Jesús de Nazaret una tristeza inmensa y una preocupación desesperante por todo lo que estamos viviendo, un virus azota la humanidad y aumentan los muertos, la desesperación de los gobiernos y aun mas la preocupación de los médicos.
Amén.



