Padre Santo, gracias por bendecir cada despertar con vida en abundancia. Gracias por amarnos tanto y renovar nuestras fuerzas; gracias porque aun en la duda llega el mensaje de alegría. El gran privilegio de ser tus hijos nos da gozo, gloria, heredad, riqueza espiritual y fortaleza singular.
La lucidez de mente y esperanza en la promesa nos permite controlar las ofertas del mundo y priorizar el diseño de tus planes, Señor y Padre nuestro. El verdadero placer de la vida no está en lo material, mas sí se atesora en el mundo espiritual; el tiempo correcto tiene señales y discernimiento que nos marca la riqueza del corazón, alma y pensamiento.
Así agradamos al creador, a él primero todo honor, honra y gloria. Dios da el amor que conquista, nunca nos deja a la deriva y es nuestro defensor que gana luchas, batallas y guerras. No hay poder más grande que Dios.
«He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado».
ÉXODO 23:20
Amén.



