Señor y Dios mio, me alegra poder iniciar mi día contigo, me alegra poder sentir tu presencia a mi lado en esta mañana. Hoy quiero pedirte algo especial, algo que muchas veces siento que me hace falta, pues en ocasiones he sentido que te pido mucho y no te doy nada, a veces siento que mi oración es pretenciosa.
Hoy quiero pedirte algo que me permita mostrarte a los demás algo que me ayude a dar un buen testimonio de que estas vivo. Quiero pedirte que me regales coherencia. Sabes que a veces hablo mucho pero no actuó. Sabes que muchas veces mi fe se queda en palabras que no hacen eco, por esa razón quiero pedirte que me permitas ser coherente, que me permitas aplicar lo que predico».




