Oh Virgen María, madre de Jesús, quiero comenzar mi día poniendo todo en tus manos, pues no todo sale como uno lo espera , por eso quiero que tú tomes el control de mi amanecer y de mis actividades, ya que tengo un plan y una manera de hacer las cosas, pero sabré que si no me salen como quiero, al tener tú el control todo va a estar bien, porque en ocasiones me canso y por un solo error echo todo a la basura.
Son esos instantes en los cuales más voy hacia ti, por eso al dejar mi hogar, quiero hacerlo con la seguridad de que estarás el día de hoy conmigo, que puedo presenciar tu misericordia, y que así sentiré tu seguridad, tu protección, tu fortaleza y tu amor.

Ser de ti y vivir bajo tu amor y bendición no es un capricho, es un querer de vida que quiero suplir, por eso estoy aquí rogándote que no me dejes y que no permitas que nada me haga daño. Virgencita, gracias por otro día mas; lo viviré en tu presencia, que es el mejor lugar para estar; gracias por no dejarme nunca y por darme tu gracia.

Amén.



