Señor mio y Dios mio, comienzo este día con la fe intacta en que mis oraciones son escuchadas por ti, que nunca me quedo sin una respuesta en blanco, Señor, por eso entro en la privacidad de mi corazón y desde aquí te pido que me recibas en tus brazos calurosos.

Estoy contigo, buscando un alivio, un respiro que me conceda continuar en la lucha para seguir triunfando, por eso estoy declarándome en victoria, no por mis fortalezas, sino porque grande es tu amor.
Te pido, Señor, que me llenes de tu Espíritu Santo, para que pueda entender tu voluntad en mi vida y actuar bien: Señor, te pido que me renueves con la fuerza de tu Espíritu, que hagas en mi todo nuevo para que pueda servir a mis hermanos y amarlos con todas las fuerzas como Tu me amas a mi.

Te pido que me permitas reflexionar mejor la vida para seguir adelante, y sé que solo con la luz que me da el Espíritu Santo podré manejar acertadamente mi vida; sabes que no tengo miedo de seguir en la batalla, sé que estoy contigo y me amas; y eso me basta.
Amén.



