Señor mío y Dios mío, quiero arrancar el día con la oración milagrosa del martes 14 de agosto. Alabándote y bendiciéndote, reconociéndote como mi Señor y mi salvador, porque lo que Tú has hecho por mi es tan grande que sé que no me alcanzarán las palabras para agradecerte, además, porque estoy convencido de que lo seguirás haciendo, seguirás actuando en mi vida como hasta ahora.
Por eso en este día hermoso quiero disfrutar con total plenitud, así como disfruto de mi humanidad al lado tuyo cada día. Señor de la vida, no quiero despegarme de ti ni un instante. Gracias Dios, por tu presencia somos victoriosos, sanos, libres, tranquilos, felices, seguros, llenos de amor y gracia
Contigo Señor nos pasan eventos bonitos, inmensos, sobrenaturales, de lucha, constancia, y siempre somos vencedores. En este día te confirmamos como nuestro rector de vida y confiamos todo en tu sabia voluntad.
Espero que nada me haga cambiar de opinión, porque la paso genial cada vez que te descubro vivo y reinando en mi corazón, en cada actividad que realizo, en cada circunstancia que el día a día me permite vivir.
Te siento a mi lado apoyándome, lo eres todo para mi Señor. Ruego que protejas a mi familia, mis allegados y todas aquellas personas que están pasando por momentos difíciles. Pues en tus manos siempre está la misericordia y amor que nos tienes. Espero Señor, que en este nuevo día, me lleves por el camino ideal y no por el incorrecto. Para poder ser mejor persona cada día y convertirme en tu ciervo que cuida la fe cristiana.
Encomiendo en este día, muchas oraciones del padre nuestro, y de nuestra Virgen que nos cuida con su manto misericordioso.
“Y el resplandor fue como la luz;
Rayos brillantes salían de su mano,
Y allí estaba escondido su poder”.
HABACUC 3:4
Amén.



