Señor mío y Dios mío, al culminar este día y disponerme a dormir quiero decirte con Juan Eudes: «Señor Dios, Padre de las misericordias en tu bondad sin límites nos has dado el Corazón amoroso de tu Hijo bien amado.
Permite que nuestros corazones se unan estrechamente entre ellos y con él, a fin de que nuestro amor hacia Ti sea perfecto.
Oh Señor que tienes el corazón amable y amoroso, sé el alma de mi corazón, el Alma de mi alma, el Espíritu de mi espíritu, la Vida de mi vida».
Quiero estar en medio de ese amor para saber reaccionar ante todas las situaciones de la vida que me molestan y no me hacen triunfar. Quiero ser capaz de no dejarme manipular por mis emociones negativas, sino ser capaz de encauzarlas a favor de mi propio desarrollo.
Dame paz en el corazón para no perder la paciencia por las distintas situaciones negativas que vivo Gracias por tenerme el mejor de los días preparados para mañana.
Amén.