Las personas fallecidas en el mar tienen su propia virgen y seguidores en España. Los muertos por hechos diversos en aguas de todo el mundo, tienen a la ciudad española de Málaga como el epicentro de un acto lleno de fe y de espiritualidad.
En el fondo del mar en cercanías a esta ciudad Ibérica, se ha construido una capilla que tiene a la virgen del Carmen como a su protagonista. Todo comenzó hace 37 años, cuando un buzo natural de esa ciudad española, conocido Paco Enjuto se salvó milagrosamente de un accidente en el mar, cuando adelantaba prácticas de buceo.

Desde ese momento y, como agradecimiento por haber salvado su vida, prometió liderar una iniciativa consistente en construir una capilla en el fondo del mar, en donde depositaría la imagen de la virgen del Carmen, quien es venerada y es la patrona de los submarinistas Malagueños.
Con el apoyo de sus amigos y la autorización de la Iglesia Católica, el señor Paco Enjuto hizo realidad su promesa. Instaló la primera imagen de la virgen del Carmen, que fue sumergida el 8 de diciembre de 1981 en un sitio conocido como “Roqueo del Petro”, frente al Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso.
Trece años después de haber sido sumergida, fue necesario cambiarla porque la imagen construida en Mármol se deterioró. Posteriormente y para evitar que sufriera daños, la imagen fue elaborada en bronce, la cual es la que permanece sumergida y es la que cada año sacan los feligreses para pasearla por la ciudad y después para celebrar su día, que en la mayoría de países católicos se conmemora el 16 de julio, mientras que en Málaga es cada 23 de julio.
La otra imagen permanece en la Comandancia Militar de Marina de Málaga, a donde igual se le rinde todos los honores religiosos. Igualmente y de manera curiosa para cada diciembre, los católicos sumergen un pesebre en el mismo lugar acompañando a la virgen del Carmen en donde igualmente celebran la época de navidad.

La imagen en bronce una vez realizan su procesión es llevada hasta la Iglesia de San Gabriel, en donde se celebra una misa para luego ser embarcada nuevamente a las profundidades del mar. Se trata de una imagen de 70 centímetros y pesa cerca de 65 kilos y se elaboró con hélices de barcos viejos.
Durante los actos religiosos se le rinde un homenaje a las personas muertas en el mar, se llevan flores y se regresa a la Virgen a la capilla submarina.



