Eran cientos de habitantes, entre campesinos y moradores del poblado, que con machete en mano querían vengar la muerte de su entonces dirigente liberal, Jorge Eliécer Gaitán, quien horas antes había sido asesinado en Bogotá, capital colombiana, cuando hacía su trabajo para llegar a la presidencia de ese país.

Los armados habitantes culpaban de esta muerte a los seguidores del partido conservador y a los religiosos. La violencia que se prendió ese 10 de abril de 1948, un día después de la muerte de Gaitán, llegó a la mayoría de pueblos de Colombia, en donde los enfrentamientos entre liberales y conservadores, dejaron un saldo trágico para ésta Nación.

Nadie olvidará lo ocurrido ese día y lo que le esperaba al  sacerdote Pedro María Ramírez Ramos, quien a sus 49 años de edad y quien había nacido en el municipio de la Plata en el Huila, orientaba la parroquia de Armero. Llevaba unos meses como párroco en el lugar, éste municipio que   37 años después desapareció del mapa como consecuencia de una avalancha.

El padre Ramírez Ramos fue sacado a golpes de la Iglesia y ya en el parque recibió múltiples heridas con machete y ya moribundo fue arrastrado por todo el pueblo, en medio de insultos, hasta causarle su muerte.

La población católica de Colombia rechazó este crimen. El sacerdote fue trasladado a su pueblo natal en el municipio de la Plata, en donde recibió cristiana sepultura. Desde ese momento, son innumerables los milagros que se le atribuyen al citado religioso, llamado “El Mártir de Armero”.

En adelante son cientos y miles de feligreses que visitan la tumba del sacerdote y cada 10 de abril, se conmemora con actos litúrgicos, el aniversario de su muerte. Pero no sólo eso, son cientos de personas de Colombia y el exterior que dan testimonios de los milagros del padre inmolado.

La población huilense de la Plata se convirtió en un lugar obligado para las romerías, pues como una bola de fuego se regó entre los católicos de los milagros del padre. Allí en el cementerio del poblado a un lado de la tumba del cura Ramírez, se encuentran más de 500 placas en donde los creyentes dan fe y expresan su agradecimiento de los milagros recibidos.

Hay testimonios de personas que dejaron las sillas de ruedas, se curaron de enfermedades terminales como el cáncer, que recuperaron su visión y otros que solucionaron problemas económicos y familiares.

La Santa Sede confirmó desde el Vaticano, que el 8 de septiembre de 2017, en la ciudad de Villavicencio, en el Meta, se cumplirá lo que el mundo católico esperaba, la beatificación del  sacerdote  Pedro María Ramírez, de manos del Papa Francisco, que igualmente beatificará al sacerdote Jesús Emilio Jaramillo Monsalve.

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