Señor mio y Dios mio, al acabar este día quiero finalizar con la oración de la noche del miércoles 29 de agosto. Para decirte que me hagas cada vez mas dueño de mis propias emociones.
Señor, enséñame a saber reaccionar, a ser consciente de que mis palabras, mis comportamientos pueden ser muy dañinos, tanto para mi como para los que comparten conmigo la vida.
Alejanos de todo lo que nos haga daño
Por eso, mi Dios, te pido que ahora mientras duermo, tu poder sanador recorra todo mi ser y me haga sentir serenidad, dame a conocer para saber actuar diariamente frente a los problemas que experimente y ayudame a controlar mis impulsos; a saber responder ante tantos estímulos.

Necesito que llenes de amor el corazón para no tenerle miedo a la soledad. A la frustración, a las dificultades, y poder vivir estableciendo buenas relaciones. Con todos aquellos que están a mi alrededor. Te pido que no me dejes solo, sino que me hagas sentir tu presencia poderosa que todo lo transforma. Para vivir esta noche en tu alegría.
Tú sabes que a veces me siento cansado y abatido por los problemas que se me presentan. Sabes también que hay problemas que me dejan sin ganas de seguir luchando. Por eso vengo a tu presencia para que sanes cualquier sentimiento de fracaso. Que pueda estar experimentando en mi corazón, porque quiero ser un vencedor, aún cuando crea que ya todo está hecho.
No dejo de lanzar las redes como Pedro. Porque sé que en medio de las crisis, de la escasez y de las dificultades que me desaniman, tu Palabra siempre me invita a seguir remando hasta el fondo. No me puedo quedar en la orilla, voy a seguir remando en tu nombre y voy a intentar echar de nuevo las redes. Porque contigo todos mis proyectos tienen éxito.
AMÉN.



