ORACIÓN DE LA NOCHE DEL SÁBADO 28 DE MARZO
Aquí estoy, Señor. para alabarte y bendecirte, gracias por todas las bendiciones que me has regalado a lo largo de este día. Aquí estoy, porque sé que Tú eres quien me da la fuerza para confiar de nuevo y volver a intentar superar todo.
Quiero sentir tu presencia sana, libera, anima y llena de amor. Gracias por protegerme de todos los ataques del mal. sé que estando en tus manos puedo salir victorioso de todo. Sé que los problemas son bendiciones que tengo que aprender a aprovecharlas, se que las adversidades me hacen fuerte y que las frustraciones son manera de entender que ese no era el camino.
Gracias por hacerme consciente de que puedo hacer que todo cambie en mi corazón. Te pido que rompas todas las cadenas que me atan y no me dejan fluir en libertad.
Quita mis miedos y esos complejos que me tienen atado y no me dejan construir una vida nueva sin miedo y con a confianza de tu amor. Dame animo,Señor, que mi corazón este alegre, que haya entusiasmo en mis palabras, que confíe en que puedo lograr todo lo que me proponga y que tenga ganas de dar lo mejor.
Te pido que mañana me permitas actuar con serenidad e inteligencia en cada una de las actividades que tenga, y que de esta manera, pueda dar testimonio de que soy tuyo y de que me amas. No me dejes que nada me quite las ganas de seguir adelante y dame fuerza para ser feliz.
Derrama tu gracias sobre mí y dame la posibilidad de alcanzar mi sueños. Gracias por cuidarme y por hacerme descansar tranquilo en esta noche, estoy en tus manos y con tu bendición me acuesto a dormir Feliz.
Salmo 91 (90) Oración de la noche:
Tú que habitas al amparo del Altísimo, a la sombra del Todopoderoso, dile al Señor: mi amparo, mi refugio en ti , mi Dios, yo pongo mi confianza.
El te libra del lazo del cazador que busca destruirte; te cubre con tus alas y sera su plumaje tu refugio.
No temerás los miedos de la noche ni la flecha disparada de día, ni la peste que avanza en las tinieblas ni la plaga que azota a pleno sol.
Aunque caigan mil hombre a tu lado y diez mil a tu diestra, tú permaneces fuera de peligro; su lealtad te escuda y te protege.
Basta que tengas ojos abiertos y verás el castigo del impío tú que dices: «Mi amparo es el Señor» y que haces del Altísimo tu asilo.
No podrá la desgracia dominarte ni la plaga acercarte a tu morada: pues ha dado a sus ángeles la orden de protegerte en todos tus caminos.
En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra; andarás sobre víboras y leones y pisaras cachorros y dragones.
» Pues a mí se acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció. Me llamará, yo le responderé y estaré con el en la desgracia. Lo salvaré y lo enalteceré. Lo saciaré de días numerosos y haré que pueda ver mi salvación.»
Rezo a ti padre mío:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Bendigo tu amor hacía nosotros, porque eres quien todo lo convierte en felicidad, perdona nuestro errores amo mio, que me has dado todo. Te amo.
Amén.



