ORACIÓN DE LA NOCHE DEL VIERNES 03 DE ABRIL
Aquí estoy otra vez, Señor, al terminar este día para hablarte de lo que hay en mi corazón y en mi mente. Cómo no amarte si en medio de la dureza de mi corazón, Tú estás dispuesto a transformarme.
A tu lado soy la persona más feliz del mundo, te amo tanto por las maravillas que me concedes, por mi familia, por mis hijos, mi pareja, mis padres y amigos, porque a través de ellos me muestras cuánto me amas. Porque no existe un amor tan puro como el que Tú nos ofreces, que en mi corazón ya no existan temores, porque me restauras para vivir en tus mandatos.
Tómame, guíame y lávame en esta noche, restaura todo mi ser, echa fuera todo lo que no te pertenece. Gracias por hacerme un ser nuevo, que mi confianza esté puesta siempre en Ti.

Hoy vengo a implorarte porque quiero pasar mis días junto a Ti, gracias por formarme, por cambiar mi vida, mi alma, por cambiarme completamente. Quédate conmigo, Señor, solo Tú me das la dicha para vivir en integridad, sin sentirme rechazado o solo.
Ven, Jesús, tengo mi corazón abierto para recibirte, que esta noche me sigas acompañando con la seguridad de que a tu lado nada me inquietará. Quiero ser coherente con ese amor que siento por Ti, ayúdame a actuar de la mejor manera. Gracias por todo el amor que me das y por actuar a mi favor. Te amo, confío en Ti y ahora duermo con la seguridad de que estás a mi lado siempre y que me quieres feliz.
Cuando confiamos en Dios, aunque haya tropiezos, saldremos bien librados; si le creemos al Señor, el nos libra del abismo; en las manos de Jesús están las bendiciones que nos apartan del mal.
Hermanos, hoy hemos comprendido que la oración anula la debilidad, envidia, amargura, odio, enfermedad, angustia, ansiedad, tristeza, iniquidad y orgullo. No paremos de adorar al único Rey, sabio y poderoso que todo lo puede.
Te rezo a ti padre bondadoso:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén



