ORACIÓN DEL DÍA SÁBADO 04 DE ABRIL
Señor, gracias por este día que comienza, aquí estoy otra vez dispuesto a comenzar un nuevo día con ánimos y la fuerza que Tú me das. Muchas veces al comenzar el día pensamos en lo difícil y en lo triste que tenemos, pero eso no está bien; hoy tengo que pensar en lo bueno, en lo valioso, en lo agradable, en las bendiciones que hay en mi vida. Pienso que soy una persona bendecida por Ti, mi Señor, que tengo los dones necesarios para construir el mejor de los días. Estoy comprometido con hacer de mi vida lo mejor y todos los días lucho en el amor y en tu voluntad.
Necesito de Ti, y de tu poder, te suplico que en este momento me llenes de tu amor y de tu ternura, dame la inteligencia para saber actuar y enfrentar cada una de las dificultades que este día traiga. Lléname de todos los dones del Espíritu Santo, necesito de su fortaleza, de su sabiduría, de su amor y de su alegría. Quiero sentir que estoy preparado para vivir según tu voluntad. No quiero que en mi corazón haya ningún sentimiento de insatisfacción frente a mi propio ser, quiero sentirme amado y preparado para ser feliz. ¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor jesucristo! Quien por medio de Cristo nos bendijo con toda clase de bendiciones espirituales del cielo…” (Efecios 1,3).

Está es la actitud que debo tener durante este día, estar seguro que voy a hacer lo mejor y que todo estará a mi favor para que salga bien. No tengo miedo porque Tú me bendices y me llenas de tu fuerza. Soy yo quien decido cómo vivir mi vida y hoy me propongo que mi actitud sea entusiasta, esperanzadora, y decidida. Tengo la certeza de que hoy saldré adelante, no me voy a desesperar por nada, soy capaz de mantener la calma aunque las cosas no salgan bien en un primer momento, recuerdo que todo es para mí bien ( Romanos 8,28).
Señor, llena nuestros caminos de bendiciones; toca corazones y dale orden a cada vida; anega los vacíos con milagros sin cesar; sumergenos en el río de tu espiritu, úngenos con el mejor aceite y lávanos con Isopo.
Dios, que tu mano salvadora nos lleve al mejor redil; tu palabra nos invada de júbilo; la sangre de Cristo permanezca y nos libre del enemigo. Dios, gracias por hacernos coherederos del nuevo reino junto al Hijo, hecho hombre, que vendrá de nuevo para levantarnos.
«Por tanto, también vosotros, estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensás». MATEO 24:44
Lectura del santo evangelio según san Juan (11,45-57):
EN aquel tiempo,muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
«¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
«Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
«¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?».
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.
Palabra del Señor
Amén.



