Señor mio y Dios mio, te doy gracias porque escuchaste mi susurro y saliste enseguida en mi defensa. Hoy me levanto confiado en tu providencia, en tu amor y misericordia, porque tengo la seguridad de que tú estás siempre conmigo.

Por eso no temo a los problemas que hoy puedan aparecer en mi camino, sigo creyendo que tu no me dejas solo, no me ocultas tu rostro, sino que consuelas mi corazón y me levantas del lugar a donde las dificultades me han hecho caer. Gracias, Señor porque vas a mi lado y por eso me siento seguro.

Ya no creo que tu rostro esté oculto para mi, sino que brilla con una luz que aparta cualquier oscuridad que me haga caer.

Te alabo Señor del cielo y de la tierra porque estas conmigo en cada problema que me quiere robar la alegría, y me bendices con tu fuerza y sabiduría para creer que siempre hay una solución

Sigo confiando en tu palabra que da vida. Por eso salgo a conquistar este día seguro de a victoria que me darás.

Amén.

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