Señor mío y Dios mío, en estos espacios de confianza en Ti, siento como si estuviera en el sagrario y te estuviera viendo en el altar, por eso quiero compartirte con toda seguridad: estoy aquí delante de Ti y necesitado de amor; no quiero descansar sin decirte que sin Ti no soy nada Señor, que cuando me alejo de Ti me inunda la incertidumbre que son tus fuerzas las que me ayudan y animan a salir adelante.
Señor, cuando pienso en una vida sin Ti me invade la angustia y me siento sin rumbo pues Tú, Señor, le das sentido a mi vida.
Oh Dios mío, una de las certezas que tengo hoy, y quiero decírtela antes de irme a dormir, es que te agradezco ya que me puedo sentir pleno, seguro y confiado, que desde que decidí aceptarte en mi vida y abrirte todas las puertas he podido encontrar verdaderos significados de vida, mi propuesta existencial mi estilo de vida y mis planes están más claros ahora porque te tengo a Ti, Señor, y por eso te doy gracias.
Amén.